5.- Cuaresma


Es fácil ver, en nuestro tiempo, gente de toda edad, en chándal, hacer sus caminatas por la “ruta del colesterol”, con la finalidad de preservar la salud, por prescripción médica o por mantener su físico en forma. Los gimnasios se multiplican por doquier, como los clubs de cultura física, para mantener un tipo esbelto y sobre todo grandes músculos, a veces exagerados (hasta decir basta).
Los cristianos sin descuidar nuestro cuerpo, queremos embellecer nuestro espíritu, al que tenemos que someterlo a unos ejercicios para que no pierda la forma y se haga cada vez más ágil, poniéndolo a tono para descubrir a Dios.



La cuaresma es el espacio que prepara nuestro espíritu para la Pascua, fiesta de la Vida, de liberación, de la vida nueva y eterna del Señor resucitado. Al pronunciar el vocablo cuaresma quizá nos venga a mente ideas como esfuerzo, privación, ascesis, fruncir el seño, tristeza y seriedad. Entendida así, la cuaresma parte de nosotros mismos para llegar hasta. Así somos nosotros los protagonistas. Soy yo el que sabe qué “pesas” usar y cómo y toda la “maquinaria” cuaresmal para estar en forma. Sin embargo podemos partir de Dios para llegar hasta nosotros mismos. Es invertir, no el proceso, sino el inicio. La cuaresma no es tener o retener es todo lo contrario. Es abrir, dejar que la Vida nos invada, nos transforme para que se expanda, como un buen olor, a nuestro alrededor. Entonces la Vida nos puede convertir; puede operar en nosotros un cambio que nos haga encontrar la Fuente que nos habita.



La cuaresma es el tiempo en el que nos invita el dejarnos prender por la juventud eterna de Dios, revelado en Cristo Resucitado. Es primavera del espíritu para crecer en la fe de Cristo liberador.
Sería bueno, al principio de la cuaresma, preguntarnos qué “músculo” de nuestro espíritu necesita ser más trabajado. Necesitamos llegar a la Pascua en forma. Desde siempre los cristianos usamos, como ejercicios, el ayuno, la limosna y la oración. Aparte del alimento ¿qué más ayuno debo hacer? Ayunar de actitudes hirientes, palabras ofensivas, gestos que mortifican a otros…; la limosna es servicio: tal vez tengo que visitar a un enfermo, una persona que está sola, o ayudarle con papeles de burocracia que no entiende…; orar: mi relación con Dios, con los demás, la Palabra de Dios, el silencio, la Eucaristía, el silencio….



¡¡¡FELIZ CUARESMA!!!